Ya pasò Cortàzar. Burgess durò un suspiro. Burroughs tambièn durò poco, pero logrò su cometido: repugnò. Volvì a las raìces: otra vez Cortàzar, otra vez encantado, pero durò dos dìas.
Mucho tiempo libre equivale a mucha lectura. Ayer, desesperado, fui hasta la farmacia del balneario y encontrè "Juliette", del Marquès de Sade y no pude resistir su compra. Costò cuarenta pesos y es el segundo libro màs barato que he comprado... ¡y lo comprè en una farmacia!.
Es divertido leer hazañas de monjas toquetonas intercalado con pasajes de filosofìa polìtica y problemas epistemològicos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
oh!, qué bueno...
siempre quise leer justine... pero bueno, por ahora me entretengo con lo. li. ta.
Publicar un comentario